Durante décadas se ha creído de manera popular que el tiempo dedicado al trabajo correspondía de manera equitativa con el nivel de productividad. Probablemente, en los trabajos manuales esta regla se cumpla. Cuanto más tiempo dedicas a elaborar un mueble o a pintar una casa, más avanzas en el trabajo.

Sin embargo, los trabajos cada vez se realizan más en oficinas delante de un ordenador. Y, en estas circunstancias, pasar más horas en el trabajo no te hace ser más productivo. De hecho, puede ocurrir exactamente lo contrario. Veamos por qué.

El cerebro también es un músculo

Uno de los principales motivos por los que pasar más horas en la oficina no te hace más productivo es que el cerebro es un músculo. Aunque nos hayamos empeñado durante años en creer que el cerebro es como una máquina que puede trabajar sin descanso, no es así.

Cuando un trabajo requiere de nosotros concentración mental, no somos perfectos como una máquina. Necesitamos periodos de descanso entre los diferentes periodos de concentración total.

Recordar que el cerebro es un músculo que necesita tiempos de reposo nos ayuda a entender mejor por qué pasar 8 horas en la oficina no significa ser productivo durante 8 horas.

No es igual 1 hora en la oficina que 1 hora productiva

Si algo nos han enseñado los gurús de la productividad es que no es lo mismo estar sentado delante del ordenador que ser productivo.

En diferentes oficinas de grandes empresas se han realizado estudios para conocer exactamente cuál es el tiempo de trabajo efectivo que se lleva a cabo. Quienes han realizado estos estudios, se han dado cuenta de lo siguiente:

Cuando las jornadas son demasiado largas, el porcentaje de tiempo productivo disminuye enormemente.

El tiempo productivo

Para entender mejor este concepto, es necesario dividir el tiempo en 3 categorías diferentes:

  • El tiempo que estás presente en la oficina.
  • El tiempo que estás activo (no comiendo o yendo al baño).
  • El tiempo que estás siendo productivo.

Según los estudios realizados, si pasamos aproximadamente 9 horas en la oficina, puede que en realidad solo seamos activos durante aproximadamente 7 horas. El resto del tiempo puede ser dedicado a ir al baño, comer, hacer descansos, etc.

Y, muy probablemente, de esas 7 horas, con mucho éxito podremos contar como tiempo productivo 5 o 6 horas. Ya que las distracciones, los correos entrantes que nos quitan tiempo o los momentos de desconcentración pueden irse sumando y restar tiempo productivo.

Entonces, ¿trabajamos menos horas?

Todo esto ha demostrado que emplear 8 o 9 horas a estar en la oficina no hace que seamos productivos más tiempo. De hecho, cuando acudimos a la oficina en intervalos cortos, quizás de hasta 4 horas, aprovechamos mucho mejor el tiempo.

No necesitamos descansos para comer en una jornada de 4 horas. Tampoco son tantos los viajes al baño. Y, además, el músculo del cerebro puede trabajar a un rendimiento muy superior en periodos cortos que en largos.

Por eso, lo mejor es disminuir las jornadas para que el tiempo dedicado al trabajo sea realmente productivo.

Y, ¿qué sentido tiene alquilar una oficina por todo el mes cuando solamente se va a utilizar 4 o 5 horas al día? Muchas empresas se han dado cuenta de este hecho y, por eso, han decidido trasladarse a oficinas por horas.

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